El Pasaje Güemes Historia del Primer Rascacielos de Buenos Aires


El Pasaje Güemes: Secretos, Historia y Arquitectura del Primer Rascacielos de Buenos Aires
El centro de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires custodia una de las obras cumbres del patrimonio arquitectónico e histórico de la "Belle Époque" argentina: el Pasaje Güemes (conocido oficialmente como la Galería General Güemes). Ubicado en pleno barrio de San Nicolás, este monumental complejo une de manera peatonal las calles Florida 165 y San Martín 170. Concebido bajo las premisas del diseño vanguardista europeo de principios del siglo XX, el edificio marcó un antes y un después en la ingeniería local al transformarse en el primer edificio de Argentina construido íntegramente en hormigón armado y, para muchos especialistas, en el primer rascacielos formal de la ciudad.
Para los apasionados de la investigación urbana, el coleccionismo fotográfico y las crónicas que narran la evolución de la cuadrícula porteña frente al avance del hormigón contemporáneo, portales de rescate patrimonial como Buenos Aires Antiguo resultan testimonios documentales indispensables. A través de las placas históricas y el registro visual, se comprende el impacto de una megaestructura que redefinió el horizonte de los porteños. En este extenso artículo, desglosaremos la azarosa historia de su edificación, su revolucionario diseño a cargo del italiano Francesco Gianotti, las leyendas de sus residentes ilustres y su presente como un museo viviente en el corazón financiero.


El Origen del Proyecto: La Ambición de los Pioneros Salteños
Hacia la primera década del siglo XX, la calle Florida ya se perfilaba como la arteria comercial y social más distinguida de la aristocracia porteña. En ese contexto de profunda transformación urbana, los terratenientes salteños Emilio San Miguel y David Ovejero —dueños de una inmensa fortuna y propietarios de una antigua casona familiar que databa de 1830 sobre la calle Florida— proyectaron la creación de un gran espacio comercial inspirado en los sofisticados pasajes cubiertos de las grandes metrópolis europeas.
El plan original consistía en una edificación acotada al lote de la calle Florida. Sin embargo, la ambición del proyecto atrajo el interés del Banco Supervielle, entidad propietaria del lote adyacente que miraba hacia la calle San Martín. Ambas partes decidieron fusionar sus intenciones para dar vida a un concepto inmobiliario revolucionario: un edificio-pasaje de 116 metros de extensión lineal que atravesara por completo la manzana, conectando dos de las arterias más dinámicas del centro porteño a través de una majestuosa "calle interior".


La Odisea de la Construcción y Vanguardia Arquitectónica
Encargado en 1912 al arquitecto Francesco Terencio Gianotti, el proyecto enfrentó grandes desafíos desde su inicio en 1913, incluyendo disparates presupuestarios y la pérdida de materiales clave durante la Primera Guerra Mundial debido al hundimiento de un buque con mármoles y bronces italianos. A pesar de los contratiempos, inauguró el 15 de diciembre de 1915 con la presencia del presidente Victorino de la Plaza. Con 87 metros de altura, 116 metros de largo y una estructura pionera en hormigón armado bajo la estética Art Nouveau y la Secesión Vienesa, el edificio incorporó 14 ascensores Otis y una cúpula central vidriada de 14 metros.


Concepto de "Ciudad Vertical" y Huellas Literarias
Gianotti concibió el pasaje como una micro-ciudad autosuficiente. Su subsuelo albergó un teatro donde actuó Carlos Gardel, mientras que la planta baja funcionaba como eje comercial y los pisos altos ofrecían oficinas y viviendas. El lugar atrajo a figuras como el aviador Antoine de Saint-Exupéry, quien residió en el departamento 605 y escribió allí Vuelo nocturno, además de convivir temporalmente con un cachorro de foca en la bañera. Asimismo, Julio Cortázar inmortalizó el sitio en su cuento El otro cielo.
Siniestros, Restauración y el Mirador 360
Tras sufrir incendios en 1967 y 1971, la galería fue declarada Sitio de Interés Cultural y restaurada minuciosamente entre 2004 y 2013. Su mayor atractivo actual es el mirador de la Torre Mitre (piso 14), que ofrece vistas panorámicas de 360 grados hacia el casco histórico y el Río de la Plata.


Datos Curiosos de la Galería Güemes: Secretos del Primer Rascacielos Porteño
El Pasaje Güemes, inaugurado en 1915 sobre la peatonal Florida, no solo transformó el horizonte de Buenos Aires al convertirse en su primer rascacielos de hormigón armado, sino que también acumuló un sinfín de mitos, récords y anécdotas extravagantes.
Para los amantes del archivo fotográfico y las crónicas que narran la evolución urbana finisecular, portales especializados en la memoria de la ciudad como Buenos Aires Antiguo permiten redescubrir las historias perdidas que esconde el patrimonio arquitectónico de la Generación del 80. A continuación, repasamos los datos curiosos más fascinantes de este icónico gigante del Art Nouveau.
Un naufragio retrasó su inauguración
Durante la Primera Guerra Mundial, un submarino alemán torpedeó y hundió en el océano Atlántico al barco que transportaba los lujosos materiales importados desde Italia para la galería. Mármoles preciosos, revestimientos de estuco y suntuosos herrajes de bronce terminaron en el fondo del mar. Esto obligó al arquitecto Francesco Gianotti a encargar cargamentos de reemplazo de emergencia, retrasando la obra y disparando el presupuesto original.
Antoine de Saint-Exupéry y su mascota inusual
El célebre autor de El Principito, Antoine de Saint-Exupéry, vivió en el departamento 605 del pasaje entre 1929 y 1930 mientras se desempeñaba como director de la compañía Aeroposta Argentina. Lo verdaderamente curioso es que, tras un viaje de exploración a la Patagonia, el aviador regresó a Buenos Aires con un pequeño cachorro de foca y lo mantuvo temporalmente viviendo en la bañera de su departamento. Fue en estas mismas habitaciones donde escribió su famosa novela Vuelo nocturno.


Carlos Gardel cantó en su subsuelo
La Galería Güemes fue concebida como una "ciudad vertical" que incluía entretenimiento. En el subsuelo funcionaba el lujoso teatro-cabaret Florida (luego conocido como Teatro Astor). En ese recinto subterráneo se presentó el máximo ícono del tango, Carlos Gardel, el 27 de febrero de 1917, deleitando a la sociedad porteña que bajaba a disfrutar de la música de patio y zaguán adaptada a los nuevos escenarios turísticos y modernos.
El faro que guiaba a los barcos del Río de la Plata
En la cúspide de su torre principal, a unos 87 metros de altura, se instaló un potente faro eléctrico. En una época donde el hormigón contemporáneo aún no bloqueaba la visual del horizonte, el haz de luz de la Galería Güemes no solo iluminaba las noches del centro porteño, sino que servía como punto de referencia visual para los barcos que navegaban y entraban al puerto a través del Río de la Plata.


Inspiración para la literatura de Julio Cortázar
La atmósfera mística y los contrastes de luces bajo la cúpula central vidriada cautivaron al escritor Julio Cortázar. El autor inmortalizó el edificio en su famoso cuento El otro cielo (perteneciente al libro Todos los fuegos el fuego), donde el protagonista utiliza los pasillos de la Galería Güemes como un portal espaciotemporal que lo conecta directamente con la Galería Vivienne de París.
Redescubriendo el Buenos Aires de Antaño
El trajín cotidiano de los antiguos mercados barriales, el rumor de los tranvías eléctricos y las anécdotas de los palacetes del microcentro forman parte del pulso íntimo de una ciudad que ha cambiado de forma radical. Si querés sumergirte en la colección completa de placas históricas y explorar la crónica de época de estos recintos arquitectónicos, te invitamos a visitar el repositorio documental de buenosairesantiguo.com, un sitio dedicado a rescatar del olvido la memoria urbana porteña.
